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En busca de la armonía entre producción y ambiente

15/08/2019

El técnico argentino Víctor Piñeyro reconoció que hay una tensión entre la necesidad de producir alimentos y el cuidado de los recursos naturales, pero aseguró que hay que trabajar para lograr una armonía    

La demanda creciente de alimentos “continuará en las próximas décadas” y habrá que aprender a convivir con la tensión entre la producción y el cuidado del ambiente. Lo importante es resolver cuál será el camino a transitar para lograr esa armonía porque ambos aspectos “son irreversibles”. Al mismo tiempo, “la gente pide explicaciones y tiene derecho a saber” cómo se produce.

Así se resume la opinión del ingeniero agrónomo Víctor Piñeyro, quien llegó desde Argentina para exponer en el XXVIII Congreso Mercosur y Latinoamericano de Aviación Agrícola, que se desarrolló entre el 7 y el 9 de agosto pasado en Termas del Arapey, en Salto.

Al mismo tiempo, el técnico argentino se mostró “favorable” al proyecto de monitoreo satelital de las aplicaciones de agroquímicos que impulsa la Dirección General de Servicios Agrícolas (DGSA) del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) mediante un Plan Piloto, y elogió la estrategia sobre conciencia agropecuaria que desarrolla Uruguay.

En diálogo con la DGSA, Piñeyro recordó que desde el Observatorio de Comunicación de Agronegocios, con sede en Buenos Aires, “nuestro aporte consiste en optimizar los procesos de comunicación y relacionamiento con la comunidad. Se trata de dar un soporte a este contexto nuevo que existe en las relaciones entre las comunidades y los sistemas de producción agrícola de nuestra región”.

El técnico argentino reconoció que “existe una nueva configuración del conflicto entre producción y ambiente” y el objetivo es “buscar alternativas y esquemas de trabajo que optimicen una relación que está tensa”.

¿A quién le gustaría “ir al pueblo” y que lo traten prácticamente como un genocida?, se preguntó. Y respondió: “El productor está descolocado y no entiende que lo traten así cuando está desarrollando simplemente la noble tarea de producir alimentos”.

La tensión existe

Piñeyro reflexionó que “la contraposición producción y ambientalistas es esquemática, pero hay un fundamento en esa tensión: existe una situación inédita para la humanidad, que vive la mejor época de la historia en disponibilidad de alimentos, lo que ha provocado el crecimiento de la población a niveles inéditos. No solo en cantidad, sino también poblaciones que acceden a dietas cada vez más ricas en proteínas, en especial de origen animal”.

Agregó que “es un hecho que multiplica de forma geométrica la necesidad de granos. Ya nadie duda que la demanda creciente de alimentos continuará en las próximas décadas. La humanidad se enfrenta a un desafío inédito: alimentar y seguir brindando confort a estas poblaciones crecientes y demandantes de calidad, pero al mismo tiempo con iguales recursos naturales, que ya vienen estresados”.

Esa realidad que es mundial, provocó “un problema importante que tendremos que resolver y mientras tanto es lógico que se generen tensiones y preocupaciones. Y es genuino que la población tenga inquietudes respecto a este tema”.

El técnico argentino, que brinda apoyo y asistencia a instituciones y empresas agropecuarias del Cono Sur (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) y es un referente en la materia, remarcó que “las instituciones y las empresas del agro necesitamos tener claro que la población nos está pidiendo explicaciones (sobre la producción) y tenemos la obligación de dárselas”.

“Mi visión hace foco en la gente común de la comunidad, que ve pasar un avión, le preocupa y quiere saber cómo se está haciendo esa aplicación de agroquímicos. Y tiene todo el derecho. Tenemos que buscar la forma de explicarle y brindar garantías de que está bien hecho y no lo afectará”, sostuvo Piñeyro.

Intensificación sustentable

El técnico argentino, que asesora, entre otros, a la Asociación Nacional de Empresas Privadas Aeroagrícolas del Uruguay (Anepa), comparte “visiones de algunos científicos de la agricultura que postulan el concepto de la intensificación sustentable porque en esas dos palabras están los desafíos”.

“Hay que intensificar porque necesitamos más alimentos, más energía, más fibras. Pero de una manera sustentable, cuidando los recursos”, dijo. Agregó la visión del investigador argentino Esteban Jobbagy, que dice que “este contexto es nuevo y no tenemos arriba de la mesa cómo gestionarlo”.

Para Piñeyro, “lo más sensato es aprender mientras vamos produciendo, porque no podemos bajar los niveles de producción, pero mientras vamos produciendo aprendamos y negociemos todo el tiempo. Y esa negociación incluye el vínculo con la comunidad. Antes la producción llegaba hasta la portera, lo demás no importaba”.

Conciencia agropecuaria y monitoreo satelital

Por último, el técnico argentino se refirió a su visión de Uruguay y al proyecto de implementación del Sistema de Monitoreo Satelital de las aplicaciones de agroquímicos, que se encuentra en fase de Plan Piloto en conjunto con la Asociación Rural de Soriano (ARS) hasta el 22 de octubre próximo.

Respecto al proyecto, Piñeyro expresó su opinión que “lo vengo siguiendo y es un proyecto interesante. Mi opinión general es buena, positiva y favorable. En este congreso presentamos el caso de un productor argentino que fue condenado por la Justicia por una aplicación de agroquímicos que supuestamente había afectado una escuela. Un productor de punta que tiene el control satelital de las aplicaciones, pero que en Argentina no es requerido”.

“En el proceso judicial presentó una prueba satelital como respaldo de que no había cometido la infracción, pero al juez no le quedó otra alternativa que rechazarla porque en Argentina el sistema privado no está homologado. Era una prueba muy robusta de que no hubo infracción, pero no sirvió al no estar homologado el sistema”, explicó.

Y agregó: “Es un caso que demuestra que la herramienta, además de brindar tranquilidad a la comunidad, que es un objetivo, es también una garantía para el aplicador, que tiene homologado su registro por el Estado. Esa es la principal ventaja”.

“A mí me parece lógico que los que deben estar regulados por esa herramienta negocien y aprendan. Como lo están haciendo con aviones en pruebas piloto. De eso se trata. El proyecto me parece bien. Y que sea negociado y consensuado y optimizado”, remarcó.

Por último, Piñeyro reveló “mi admiración por el proyecto sobre conciencia agropecuaria, que claramente está centrado en tratar de manejar esta tensión entre producción y ambiente. Pensando que, claramente, Uruguay es un país que tiene un futuro agropecuario, que su competitividad está centrada en ese sector que en las próximas décadas será el fuerte de su economía. Y que para ello necesita tener este conflicto controlado en un marco lógico, y el proyecto de conciencia agropecuaria está armado estratégicamente para eso”.

“Es un proyecto único en la región y solo lo he visto en algunos países de Europa”, concluyó.