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Pescadores artesanales de Andresito se capacitan y preparan para las compras públicas

11/03/2019

Los días 18 y 19 de febrero se realizó un curso para la Cooperativa de Pescadores de Andresito, en el departamento de Flores, organizado por la DGDR. Fue una capacitación para pescadores y manipuladores de pescado en el marco del Proyecto “Somos Producción Familiar. Más Integrados”.

El curso incluyó nociones sobre uso y mantenimiento de una despulpadora, herramienta que la Cooperativa importó desde de China, en el marco del proyecto “Más valor a la producción familiar”. Se abordaron temas vinculados a la higiene de la planta, nociones sobre preservas ácidas, formulación de escabeche, envasado, congelado y etiquetado.

La cooperativa cuenta con una sala de procesamiento y una de las propuestas es trabajar en un snack de pescado congelado. Además, en este curso se trabajó en base a una receta de confitado de vieja del agua. Participaron técnicos del Instituto de Pesca de Facultad de Veterinaria.

 

La historia de la cooperativa

Fernanda Figueredo forma parte del Equipo Territorial de Desarrollo Rural de MGAP/DGDR y trabaja desde hace varios años con el grupo de pescadores artesanales de Andresito. El grupo ha participado de diferentes llamados de la DGDR. Se conformaron como Cooperativa Pesquera de Consumo de Andresito (COOPESCONAND) a raíz de un Proyecto de Fortalecimiento Institucional, pero además recibieron financiación a través de las convocatorias “Más Valor” y “Más tecnologías”, “Somos Producción Familiar del campo, río y mar” y “Más Integrados”. En varios de estos proyectos los acompañó como socio el Instituto de Pesca de Facultad de Veterinaria. Además, la organización acaba de firmar un proyecto de fortalecimiento organizacional con la DGDR.

Los pescadores han recibido asistencia técnica en todo el proceso. Últimamente el apoyo ha sido para la inscripción de la cooperativa en el Registro Nacional de Organizaciones Habilitadas, para vender sus productos al Estado. Cuando finalice la inscripción en el RUPE, la cooperativa quedará como proveedora del Estado.

La Intendencia de Flores también ha trabajado en coordinación con la DGDR y la Facultad de Veterinaria.

Si bien quedan algunos detalles edilicios por concretar, la planta de faena ya está terminada. El manejo de efluentes se realiza con el apoyo de UTEC, en la parte de diseño. Va a contar con un sistema primario, que es una fosa séptica, y un sistema secundario que es un humedal artificial que va a funcionar en interacción con la atmósfera, el suelo y las plantas. Será muy similar a lo que sería un humedal natural, por lo cual lo efluentes van a poder ser tratados y depositados posteriormente en el lago.

Dentro de la planta hay una cámara frigorífica instalada y en el curso realizado en el mes de febrero quedó instalada una despulpadora, que sirve para sacar la pula del sabalito y poder darle la forma para congelar.

“El Ministerio de Ganadería puso todo el dinero, nosotros no hemos puesto nada de nuestro bolsillo, sólo pusimos la mano de obra; nos han ayudado un montón y es una obra bastante grande, hay mucha plata invertida ahí. Lo que está adentro, tanto los freezers, la despulpadora y todas las herramientas de trabajo, fueron con ese dinero... Arrancamos de cero con todas las comodidades. Y la Intendencia también nos ha ayudado mucho, con el terreno y maquinaria”, dice Juan Carlos Fleitas, uno de los pescadores artesanales integrante de la cooperativa.

“Los principales desafíos son poder seguir trabajando en equipo, identificar los productos que van a colocar en el mercado a mejor valor y poder cumplir con ese mercado. Además, acá en Andresito ellos están incluidos en el Geo-parque de Flores, donde hay diferentes regiones que tienen atractivos turísticos y tienen toda una parte a desarrollar para el turismo muy importante. Tienen todo para ir a más, en este lugar”, sostiene Figueredo. “El proceso ha sido largo pero es un placer cuando uno puede ver que la gente se desarrolla, va progresando, que están motivados y trabajan en conjunto”, concluye la técnica.

 

El apoyo a los pescadores

Juan Carlos Fleitas es pescador artesanal de la zona de Andresito. “Desde los ocho años estoy pescando, conozco la zona y prácticamente me crié en el agua”, dice. Su padre era de Montevideo, trabajaba en la construcción, un día llegó como turista al lago, donde vivía un hermano y decidió instalarse con toda la familia y dedicarse a la pesca. Juan Carlos recuerda salir a pescar con su padre, en épocas en que salían a remo.

Con el tiempo, Juan Carlos conoció a su esposa y hoy viven, junto a sus hijos, de la pesca artesanal: “Yo saco el pescado, tararira, y eso va de exportación: la levanta un camión de la zona. Mi esposa pone el filete en bandejitas, y lo compran los vendedores; abastecemos el parador, al mismo Andresito y también hacemos pescado a la cerveza”, dice el pescador.

Trabajan todo el año igual: se van río adentro tres o cuatro días de la semana, con hielo en escama que les aporta la empresa, y los fines de semana traen la carga. A pesar del sacrificio, a Juan Carlos le gusta mucho lo que hace: “Para mí es un placer estar solo, lejos... uno extraña a la familia, pero es lindo, es una tranquilidad... Lo disfruto y además siempre se están viendo cosas nuevas”, dice.

Juan Carlos es parte de la cooperativa: “Fue un proyecto que planteó el Ministerio con la Intendencia de Flores y nos presentamos para formar una cooperativa de pescadores, para facilitarnos la venta y apoyarnos. La Intendencia nos donó el terreno, empezamos a trabajar en grupo, que es mejor, porque hay muchos más beneficios...”, explica. “Nos juntamos en grupo y hoy tenemos una sala de procesado, que uno solo no lo podría haber hecho, de ninguna manera. Además eso después nos lleva a abrir mercados nuevos”, dice el pescador artesanal.

“La planta es muy importante para nosotros. A veces el camión nos trae poco hielo y muchas veces el pescado se nos echa a perder. Y ahí tenemos la cámara de frío, tenemos comodidad para trabajar e higiene, y eso es importantísimo para nosotros”, dice.

 

“Nos empezó a abrir la mente”

Las políticas del MGAP fueron fundamentales para el grupo de pescadores: “Eso nos orientó mucho a nosotros. El pescador artesanal sabe de pesca, no tenemos mucha otra orientación... Nos dieron clases, viajamos a San Pablo a conocer una planta procesadora de pescado de allá; nos reunimos con pescadores de San Gregorio de Polanco y todo eso nos empezó a abrir la mente; empezamos a tener ideas nuevas... Eso nos ayudó mucho”, dice Juan Carlos.

El curso les sirvió mucho para aprender sobre la manipulación: “nos sirve a nosotros para trabajar de una manera más higiénica, porque el pescado lo procesamos en la costa, arriba de las embarcaciones, y ahí en la sala va a ser todo más higiénico; es algo que nos va a beneficiar a nosotros y al consumidor. Eso está bueno”, dice Juan Carlos.

En los Festivales de la zona, Juan Carlos prepara pescado a la cerveza: “El pescado a la cerveza es un boom; le gusta mucho a la gente y se vende en cantidad”, dice el pescador.

 

La posibilidad de las compras públicas

“Ahora nosotros estamos vendiendo a una empresa y a revendedores, y muchas veces no nos pagan lo que deberían... Hay una ley que nos facilita vender el producto que sacamos a las entidades públicas, y eso nos favorece un montón. Al venderle al Estado, el Estado pone un precio favorable para ellos y para nosotros también”, dice el pescador.

“A los pescadores les diría que es bueno juntarse, hacer una cooperativa y presentar proyectos al Ministerio, que hay muchas posibilidades que el Ministerio da para salir adelante. Y la unión hace la fuerza”, agrega.

 

Los sueños...

“Mi sueño es que todos prosperemos, que salgamos adelante como grupo y que otros pescadores que vean esto tomen el ejemplo, que les va a mejorar la vida, a ellos y a la familia”, dice el pescador. Para Juan Carlos, es muy importante que los pescadores artesanales sean apoyados: “Hay muchos pescadores artesanales, y muchas veces son olvidados, y son parte también del trabajo uruguayo. Y además, hoy en día el pescado es uno de los productos más sanos, siempre y cuando las aguas no se contaminen... porque es bravo, el tema de los productos químicos que echan en las plantaciones de soja, en lo ecualiptos, están afectando el lago”, concluye.