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Con total éxito cerró validación de cría de perros Maremma en el marco de convocatoria de DGDR

17/10/2018

Finalizó el proyecto de validación de la cría de perros Maremma llevado adelante por la Sociedad de Fomento de Treinta y Tres, junto al Secretariado Uruguayo de la Lana, entidad investigadora, en el marco de la convocatoria "Más Tecnologías para la producción familiar". Participaron además la Sociedad de Fomento Rural e Industrial de Maldonado; la Cooperativa El Fogón de Sarandí del Yí y la Sociedad Fomento Colonia Porvenir de Paysandú. Esta raza de perros cuenta con capacidades para cuidar las majadas de agresiones de perros, zorros, chanchos, mano pelada y del abigeato, entre otros.

La jornada de cierre se realizó el pasado 25 de setiembre, en el CIEDAG del SUL (Florida). En este proyecto se evaluaron cuatro criaderos de diferentes puntos del país, partiendo del gran interés de varias familias por la temática y considerando que ya venían trabajando con perros de esta raza.

En marzo y abril de 2017 se entregaron cachorros a las familias participantes del proyecto y desde ese momento comenzó un proceso que permitió posteriormente entregar 48 cachorros nacidos de los criaderos instalados en sus predios. Los productores destinatarios fueron seleccionados a través del comité de seguimiento del proyecto, las instituciones patrocinantes y las Mesas de Desarrollo Rural.

El director de Desarrollo Rural, José Olascuaga, destacó que el proyecto contribuyó a fortalecer vínculos en diferentes niveles: entre el perro y las ovejas, partiendo de una ventaja genética pero que debe ser capitalizada por el ambiente en que conviven ambas especies, y el vínculo entre el perro y el productor, que es clave para el desarrollo de las cualidades naturales del animal, tanto como su manejo posterior. También destacó la importancia de los vínculos entre investigadores, extensionistas y productores, así como entre las instituciones y organismos que éstos representan.

Andrés Ganzábal, de INIA, señaló que en la actualidad, en Uruguay hay 414 perros Maremma en evaluación, mientras que 254 ya han sido evaluados por su funcionalidad para el cuidado de ovejas. Casi el 90% ha contado con una evaluación positiva, mientras que existe una pequeña proporción que no cuenta con las características deseadas, por razones naturales o del vínculo del perro con su entorno en las primeras etapas de vida. En adelante está previsto continuar con el monitoreo de la multiplicación de los Maremma para evitar la consanguinidad y es por este motivo que el SUL recomienda como una opción válida los criaderos que han participado de la evaluación. El técnico de INIA destacó la importancia de las primeras etapas de la cría y de fomentar el vínculo del perro con las ovejas y mencionó que la socialización con el rebaño entre los 3 y 8 meses es fundamental, aspecto que en predios familiares suele compatibilizarse con la realización de encierros nocturnos que favorecen el encuentro de los animales.

El coordinador de Transferencia del SUL, Adolfo Casaretto, valoró la generación de confianza entre las instituciones a través de esta iniciativa, la escala operativa adecuada de los proyectos “Más Tecnologías”, así como la llegada a tiempo de los fondos de apoyo. Por otra parte, hizo referencia a la importancia de las características de los productores para trabajar con los Maremma como un rasgo esencial.

En la jornada estuvieron presentes las cuatro familias participantes, la Familia Delgado - Varga de la Colonia Gallinal (Florida), asociada a la Cooperativa el Fogón (Sarandí del Yí, Durazno); la Familia Hernández (vinculada a la Sociedad de Fomento Rural e Industrial de Maldonado); la Familia Silvera (vinculada a la Sociedad Fomento de Treinta y Tres) y la Familia Brasesco (vinculada a la Sociedad Fomento Colonia Porvenir, Paysandú).

Los resultados del proyecto también fueron presentados junto a otras temáticas de interés en el Séptimo Congreso Binacional Agrícola Ganadero.

 

“Encantada con el proyecto”

Elizabeth Gómez y José Brasesco son productores familiares, en Paysandú, en zona rural cerca de Esperanza. Tienen dos hijos: Facundo (estudiante de química) y María José (técnica agropecuaria). Son productores fundamentalmente ovinos, aunque también manejan otros rubros de la granja. Se enteraron del proyecto por el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL), que en este proyecto interviene como entidad de investigación. Como la familia productora tenía problemas con predadores, el SUL les consiguió un perro: “por esa razón después nos eligieron para este proyecto, por el cuidado que tenemos con los animales, por el esmero con que los tratamos”, cuenta Elizabeth.

“El MGAP, el INIA y el SUL, concordaron sobre la importancia de esta nueva tecnología para expandir el rubro ovino, para cortar el tema de los predadores. La herramienta más útil era el perro Maremma, que ya había sido probado a través de pequeñas experiencias hechas por el INIA y se decidió hacer que la parte productiva estuviera a cargo de los mismos productores. Se eligieron cuatro productores en diferentes zonas del país para llevar adelante estos criaderos: uno de ellos fuimos nosotros”, cuenta la productora. “Para nosotros es una satisfacción inmensa porque trabajar en esto es muy lindo, porque estamos dando una herramienta: entregás el perro y a los dos o tres meses te están llamando para agradecerte porque el perro anduvo fabuloso y se terminó un grave problema que tenían los productores”, agrega.

Elizabeth cuenta cómo se manejaban antes de tener un perro Maremma, para proteger sus majadas: “Antes teníamos que encerrar todo de noche. Al tener el perro nos pudimos expandir a otros pedazos de la chacra a los que antes no podíamos acceder. Y pudimos expandir la cantidad de ovejas también…”, cuenta. “Los logros son espectaculares. Es doblemente grato este trabajo”, dice. Además, destaca el hecho de que los productores pudieran hacer su contraparte: “se nos entregó un capital en perros y para hacer los caniles, pero como no teníamos dinero para reembolsar, lo hicimos a través de trabajo durante el tiempo que duró este proyecto, que fue de más de un año, y las primeras camadas fueron entregadas al SUL, al INIA y al Ministerio para que los entregaran a productores de escasos recursos que no podían acceder a un perro”.

“Ellos mismos se publicitan y en la zona todo el mundo después quiere tenerlos. Es muy difícil explicar a un productor que no conoce la herramienta, que el perro, que por lógica es el enemigo de la oveja (…) las protege (…) Hay que verlos actuando y conocerlos para que se comprenda que es así. Además es una herramienta válida: este perro no mata a los depredadores, los ahuyenta e impide que hagan daño”, dice la productora.

“Estoy encantada con el proyecto; creo que es único en el país… Los productores nos sentimos cómodos”, concluye.

 

“Esto me da una tranquilidad enorme”

Wilson Delgado es otro de los productores familiares seleccionados por el proyecto para poner a funcionar otro de los criaderos de perros Maremma. Produce en la Colonia Dr. Alejandro Gallinal, en el departamento de Florida, en la 11ª Sección Policial, a doce kilómetros de Sarandí del Yí. Tiene producción ovina y vacuna. “Mi preocupación era que tenía cuarenta ovejas con mellizos en dos hectáreas y me acostaba pensando si las iba a encontrar al otro día, por los perros que andaban sueltos que podían hacer destrozos. Mi idea era, en el encierro de la noche, incorporar una malla para proteger las ovejas… Del SUL me decían que yo podía aumentar la producción, incorporar más majadas de cría (…) Un día me presentaron el proyecto, y decidí arrancar con el sistema y realmente me encantó”, recuerda. “En donde paren, quedan en la noche, y al otro día están y los perros quedan con ellas y realmente, duermo tranquilo. Los perros se encargan de cuidarme todo en la noche, y durante el día, del tema de los caranchos… Ellos andan, hay veces que uno los ve durmiendo, pero no… hay veces que los ves en distintos lugares del campo y te das cuenta que algo han previsto. De noche uno va a los comederos y ellos (los Maremma) quedan echados ahí en la vuelta y a la hora los sentís ladrar en distintos lugares del campo… o sea que salieron a recorrer. Eso me da una tranquilidad enorme”, dice el productor.

Wilson ganó en tranquilidad, pero también en cantidad de ovejas: “Voy incorporando más. Yo encarneraba entre 60 y 80, y este año encarneré 160 ovejas e hice una señalada de 128%. O sea, la tranquilidad que me dio fue enorme (…) Estoy re contento”, dice.

 

“Los perros dan muy buen resultado”

Néstor Silvera, vive en Cerro Colorado, en la 4ª Sección de Treinta y Tres, a 8 kilómetros de la Quebrada de los Cuervos. Tiene ovejas y corderos. “La experiencia fue muy buena; el proyecto fue bárbaro porque me parece que es una buena salida para los que tienen problemas con los lanares (…) los perros dan muy buen resultado”, dice.

Antes tenía problemas principalmente con los zorros. Su señora se enteró de los perros Maremma en una reunión, por medio de INIA, y llevó un perro para probar: “Trajimos un perrito y lo criamos. Yo ya había visto un video sobre esos perros hace muchos años, en unas reuniones del SUL, y me había gustado… y después fuimos elegidos por el proyecto para uno de los criaderos aquí en la zona”, cuenta Néstor. Les entregaron tres perras y un perro, que dieron cría, y ya han podido entregar 12 crías a otros productores.

“Estos perros tienen ese instinto de cuidar las ovejas y si uno hace las cosas bien en el implante del perro, andan bien. (…) Nosotros problemas de zorros no tenemos y hemos hablado con algunos de los que han recibido perros que salieron de acá del criadero y ya están en las majadas. Con tres meses ya estaban cuidando las ovejas. Yo llamé un día a un productor de Isla Patrulla, para ver cómo iba con el perrito, y estaba re contento”, cuenta el productor.