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Productores lecheros de Salto investigaron y validaron tecnologías para mejorar la implantación de la alfalfa como cultivo forrajero

03/10/2018

El pasado 27 de setiembre se llevó a cabo en Salto una jornada de cierre y evaluación del proyecto de sistematización y drenaje en camellones anchos para posibilitar el cultivo de alfalfa. Esta es una iniciativa que formó parte de la convocatoria “Más tecnologías para la producción familiar” en su segunda edición*, en la que participaron cuatro productores en forma directa, pero se beneficiaron unas 100 familias productoras, directa e indirectamente.

El proyecto buscaba validar la tecnología para mejorar la implantación, productividad y persistencia de cultivos forrajeros susceptibles al anegamiento. Se implementaron metodologías participativas para la adquisición de nuevos conocimientos y habilidades. Participaron cuatro productores en forma directa de las zonas de San Antonio, Barrio Albisu, Colonia Rubio y Chapicuy, socios de la Sociedad de Fomento Rural de la Industria Lechera de Salto (SOFRILS). Se beneficiaron directamente 30 familias productoras y alumnos del Bachillerato Agrario de UTU, y en forma indirecta unas 70 familias productoras lecheras y ganaderas. Se les otorgó un monto de 39.975 dólares.

Gustavo Alonso se dedica a la actividad lechera desde 1986 en San Antonio, a 20 kilómetros de Salto. Es socio de la SOFRILS: “Una demanda que teníamos de la Sociedad de Fomento era tener pasturas que persistieran más tiempo y consideramos que en Salto había cátedra para realizarlo, pero que el productor por sí solo no lo podía llevar adelante. Ahí fue que entre la gremial, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, Facultad de Agronomía, la Dirección General de Desarrollo Rural, el Plan Agropecuario se juntaron los esfuerzos y pudieron hacer lo que en realidad precisábamos que era una extensión con el aval de esas instituciones”, señaló.

Los productores participaron en pensar qué cultivo utilizar y cómo desarrollarlo: “Buscábamos una pastura que fuera persistente para esta latitud, donde tenemos veranos muy severos”, cuenta el productor. “El proyecto ya lo venimos amalgamando dentro del predio porque nos convenció y es una fortaleza en este momento contar con una leguminosa que tenga persistencia”, agregó.

“Aprendimos a hacer las cosas como se debían hacer”

José Luis Ripa es productor lechero de la zona de Chapicuy y también es socio de SOFRILS: “Yo había pensado en la alfalfa; una vez tuve una pequeña experiencia que no tuvo éxito y cuando me enteré del proyecto me interesó mucho probar de nuevo, dándole todas las condiciones para que la alfalfa se pudiera implantar y desarrollar bien”, contó. Agregó que en el proyecto se sintió el apoyo de los técnicos de las instituciones: “era algo que esta zona precisaba”, dijo. “Con este proyecto aprendimos a hacer las cosas como se debían hacer”, expresó.

José Rossi es productor lechero de la zona de Colonia Rubio. Es colono del Instituto Nacional de Colonización y socio de SOFRILS. “Hacía unos años que tenía ganas de probar alfalfa y me embalé”, dijo. “Fuimos aprendiendo”. “Me sentí bien, los técnicos nos aportaron todo el conocimiento y nosotros también aportamos mucho en la sistematización; (…) además solucionamos el tema (…) tenemos una comida de alta calidad”, concluyó.

Juan Andrés Henderson también es productor lechero, de la zona de Barrio Albisu y socio de SOFRILS: “Veníamos pensando en el tema productivo… En forrajero veníamos haciendo, hacía mucho tiempo, una secuencia de verdeos de verano y verdeos de invierno sin escalonar otro cultivo y en los últimos años veníamos teniendo malas experiencias por clima o manejo del suelo con los rendimientos, entonces ya andábamos viendo otras alternativas”, cuenta. “Cómo fue llevado adelante el proyecto me pareció genial; además, la utilización de la tecnología del celular fue muy buena: fue muy bien utilizado el grupo de whatsapp, que todos pudieran tener al alcance la información al mismo tiempo, el poder ver en el momento real distintas situaciones de otros productores, opiniones…”, destacó.

El proyecto “nos abrió la cabeza”

El Ing. Agr. Luis Enrique Azanza, directivo de SOFRILS comenta cómo se inició el proyecto: “siempre vimos que la base forrajera de la que disponían los tambos de nuestra región no era la adecuada, tanto en su productividad como en sus costos. Nos habíamos quedado solo con verdeos de verano y de invierno; todos los años teníamos que estar haciendo implantaciones. Durante años intentamos con los distintos centros de investigación de buscar algunas especies que se adaptaran a nuestra región y surge esta posibilidad impulsada desde el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, con el proyecto “Más tecnologías”, de probar la alfalfa levantando una de las restricciones que tiene que es el tema del anegamiento del agua”. Según Azanza, el gran valor del proyecto es que “nos abrió la cabeza de que se puede hacer un buen cultivo forrajero con alfalfa en el norte”. Destacó que toda la tecnología que se le aplica al cultivo lleva a que sea un cultivo exitoso en la zona. “Logramos con éxito cubrir todas las expectativas”, dijo. Según el ingeniero agrónomo, de acá en más corre por cuenta de los productores mantener ese cultivo correctamente, asesorarse y que esto tenga una duración. Expresó además que la fortaleza del proyecto es ir entusiasmando a otros productores: “Es una buena oportunidad para seguir trabajando el tema”, concluyó.

La Ing. Agr. Mariana Marchesi, técnica de campo seleccionada para el proyecto, destacó la interacción que se dio con otros técnicos de las instituciones participantes y también con los productores y sus familias: “Tuve una relación muy estrecha con las familias, recorriendo los cultivos (…) hubo una muy buena recepción por parte de ellos, estaban muy ávidos de tener asistencia, de que se los contemplara y se les enseñara. Eso es un resultado muy positivo del proyecto, además de los resultados productivos o de los insumos de información que se pudieron lograr”, señaló. “Yo creo que estas metodologías de trabajo sirven (…) el interés que ha despertado este proyecto sirve como puntapié para otros proyectos”, concluyó.

“Con este proyecto se logró cumplir varios de los objetivos planteados: trabajar con productores familiares, con organizaciones, gremiales de productores, con una entidad de investigación que en este caso es Facultad de Agronomía Salto y la ayuda del Plan Agropecuario local en algunos aspectos especiales que el proyecto quería contemplar”, señaló el Ing. Agr. Martín Kuchman, del Equipo Territorial de Desarrollo Rural del MGAP. En cuanto al trabajo interinstitucional, expresó que se está logrando la articulación.

En busca de la sustentabilidad económica, social y ambiental

Silvia Saldaña, de Facultad de Agronomía, destacó la posibilidad de trabajar en sustentabilidad: “Cada vez valoramos más lo que es la sustentabilidad y el trabajar con especies perennes es un requisito para la sustentabilidad, tanto económica como social o ambiental. Cuesta, es todo un proceso empezar a usar especies perennes que son más exigentes, pero sin dudas tienen muchas ventajas”. “Estamos aprendiendo cómo se hace entre muchos, eso ayuda porque se avanza más rápido y se va aprendiendo que hay muchas formas de hacer las cosas”, señaló.

Por su parte, Emilio Duarte, del Plan Agropecuario, colaboró en organizar las jornadas dentro del módulo de extensión: “En todas las actividades se intentó mostrar cuál era el salto al poder realizar estos módulos de alta producción de alfalfa. (…) Hubo un muy buen diagnóstico de la situación de donde arrancan los predios, en base a pasturas de verdeos; pasarse a cultivos perennes y de alta productividad es un gran cambio y en todas las jornadas de campo se intentó resaltar todas aquellas cosas necesarias para implementarlo”. “Fue un programa muy bien organizado y nos sentimos muy a gusto”, dijo. Emilio informó que se monitorearon todos los cultivos y esa información fue base para la organización de las jornadas de campo (…) y dejó muy claro a los productores los beneficios medidos”.

*Más tecnologías para la producción familiar es un instrumento impulsado por la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (DGDR/MGAP) con el apoyo del Programa de Producción Familiar del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), basado en la promoción y el desarrollo de tecnologías apropiadas para la producción familiar, a partir de proyectos de organizaciones de productores familiares que trabajan asociadas a entidades de investigación públicas y/o privadas. Como estrategia metodológica prevé la participación directa de los productores y sus familias como parte del equipo investigador. En la segunda edición de esta convocatoria hubo 34 proyectos aprobados, de 71 perfiles de propuestas presentados. Para ellos se destinó un monto total de apoyo no retornable de hasta 998 mil 386 dólares americanos.