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Fundación Chamangá apoya con becas a jóvenes vocacionales hijos de productores y asalariados rurales

02/07/2018

La Fundación Chamangá, por medio de un convenio que firmó con la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (DGDR/MGAP) el 13 de junio de 2017, apoya a hijos de asalariados rurales o productores familiares, entre 18 y 30 años de edad, que tengan una vocación definida y dificultades socioeconómicas para continuar sus estudios.

El convenio con la DGDR implica un cupo de cuatro becas para jóvenes rurales. De todas maneras, se valoran algunas situaciones y, como es un monto definido, puede haber un becario más: “Lo importante es que año a año encontremos jóvenes con estos perfiles: jóvenes rurales con dificultades económicas y una vocación definida”, dice Alejandra Bértola, secretaria técnica de Fundación Chamangá.

Los jóvenes rurales se postulan de la misma manera que el resto de los jóvenes: Entrando en la página web de la Fundación, donde acceden a un formulario que deberán imprimir y completar con toda la información que se les solicita: la última escolaridad del centro donde estudian; los ingresos y egresos del núcleo familiar y escribir una carta motivación (para lo cual hay una guía).

“Lo central de la Fundación es la vocación. Buscamos a estos jóvenes que ya tienen claro y tienen pasión por lo que quieren seguir estudiando y no lo pueden hacer por las dificultades socioeconómicas”, dice Bértola.

A estos jóvenes se les brinda un apoyo económico para cubrir la mayor parte de los gastos que implica la formación. El diferencial de Chamangá en relación a otras becas es que hay apoyo afectivo y social por parte de un equipo técnico que hace el acompañamiento. Una vez por mes se realizan las entrevistas de seguimiento con el becario para conocer cómo va marchando su año. En ese momento también se hace una rendición de cuentas: “muchas veces, estos jóvenes es la primera vez que tienen dinero propio y se tienen que saber administrar, entonces esto es valorado porque los ayudamos a cómo administrar el dinero, cuáles son las prioridades y toda esa actividad es importante porque también vemos cómo se están alimentando, dónde están poniendo el énfasis a la hora de gastar el dinero y si tienen una necesidad mayor al monto de la beca, por ejemplo, para comprar una computadora o algún material básico para estudiar, vemos la manera de buscar una solución: les damos un préstamo”, sostiene Bértola.

Como contrapartida de la beca, los jóvenes tienen que brindar entre dos y cuatro horas semanales de tarea comunitaria en las áreas de su vocación: “Esto es valorado por los jóvenes porque, por un lado Chamangá trabaja toda la dimensión social y comunitaria de la vocación, y por otro el joven se acerca a su futura inserción laboral”. La experiencia comunitaria les ayuda a fortalecer y consolidar su formación profesional.

Además, los jóvenes becarios colaboran con la difusión de las becas.

“Más allá del apoyo económico, valoro la contención que ofrece Chamangá”

Lucía Cordero tiene 22 años y vive en el campo en una zona cercana a Tala. Estudia agronomía. Está cursando cuarto año y desde el año pasado es becaria de Fundación Chamangá. Accedió a la beca gracias al convenio que Chamangá tiene con la DGDR, ya que es hija de productores familiares: “Pedí la beca para poder dejar de trabajar. Yo estaba estudiando y trabajando y el hecho de trabajar me insumía bastante tiempo para poder cursar las materias, entonces pedí la beca, dejé de trabajar y eso me ayudó bastante a poder terminar tercer año y unas materias atrasadas que tenía. Este año pedí la renovación de la beca”, cuenta la joven.

Lucía resalta que más allá del apoyo económico, Chamangá ofrece otro tipo de apoyo: “tiene como otra mirada, un apoyo y un seguimiento más personal de los becarios, que está buenísimo”. Cuenta que la beca asigna un tutor a cada becario; en su caso es una ingeniera agrónoma: “Con el tutor nos juntamos una vez por mes y podemos ir viendo cosas de la carrera, de lo que nos va pasando con los exámenes… y es tremendo apoyo tener alguien que ya haya pasado por la carrera”. Además, en la Fundación, todos los becarios se reúnen una vez por mes. Este año son unos 25 becarios de diferentes carreras: “Las reuniones van teniendo diferentes temáticas según los intereses que manifestamos a principio de año: hemos trabajado temas como educación, hábitos saludables, medios de comunicación… Se trabajan de diferentes formas, en talleres, debates, discusiones, visitas… Esto va generando, a lo largo del año, una relación entre los becarios y de los becarios con la Fundación y con los ‘Amigos de Chamangá’, que es un grupo de gente que apoya la Fundación. Está buenísimo porque uno se enriquece con muchas miradas…”, dice la joven.

“Uno termina llevándose más de lo que deja”

La Fundación tiene, como contrapartida, la realización de trabajos comunitarios. En el caso de Lucía, ella está haciendo su trabajo comunitario en una escuela de Montevideo, donde ofrece talleres de huerta para niños de primero a sexto año: “En realidad, uno es más lo que recibe con el trabajo comunitario, que lo que deja. En teoría estamos devolviendo el apoyo que Chamangá nos dio; el trabajo puede ser muy variado, dependiendo del becario… Pero uno termina llevándose más de lo que deja. Y eso está buenísimo, como formación desde otro lugar”.

Lucía se enteró de la beca porque vio unos afiches en Facultad de Agronomía, en su primer año de estudio. Luego, buscó información en Internet, ya que Chamangá tiene videos de difusión sobre los apoyos que brinda.

Lucía vive en el campo y tiene intenciones de seguir haciéndolo: “Soy hija de productores hortícolas y mi idea es volver al campo a trabajar la agronomía desde la producción. Me gusta”.

Los jóvenes becarios también colaboran con la difusión de las becas en todo el país: “Hace poquito yo estuve difundiendo con la gente de la Intendencia de Montevideo, hicimos una conferencia y unas entrevistas. El año pasado hicimos algunas notas en radio… Y como yo, todos los becarios y ex becarios tratamos de difundir las becas porque es la forma que Chamangá tiene de llegar a más jóvenes”.

La joven rural siente que la beca ayuda mucho: “Lo más grande fue que pude dejar de trabajar y ese fue el primer puntapié, pero además estoy muy contenta con la beca, porque yo he tenido otras becas de apoyo económico y esta beca no es sólo apoyo económico, Chamangá te da una contención y eso del trabajo en red, que está muy bueno y es súper necesario cuando uno está estudiando y está lejos de la casa…”

Datos de interés

Mediante su programa de becas, la Fundación Chamangá brinda apoyo económico y seguimiento educativo y social a entre 25 y 30 becarios cada año.

Las becas se otorgan por un año (excepcionalmente renovables una vez). La Fundación ha otorgado, desde el año 2002, 410 becas a jóvenes de todos los departamentos del país.

Requisitos para postularse a la beca:

1. Tener entre 18 y 30 años de edad al momento de realizar la solicitud.

2. Aportar pruebas de su vocación. (La última escolaridad es una prueba obligatoria)

3. Demostrar dificultades económicas y/o familiares para continuar con los estudios.

4. Ser ciudadano uruguayo/a residente en el país.

Las inscripciones se extenderán del 1 de junio al 31 de agosto de 2018 inclusive.

Los formularios estarán disponibles en las Oficinas de la Juventud de las Intendencias de cada Departamento, en las oficinas del INJU, en los Centros MEC y en el sitio Web www.fundacionchamanga.org.uy

Los interesados deberán enviar su solicitud de beca por correo postal o encomienda a: Fundación Chamangá, Canelones 1198, C.P: 11 100, Montevideo, antes del 31 de agosto de 2018 (último plazo).

Por mayor información comunicarse al 2900 4360 o 098 917 809 de lunes a viernes de 13 a 17 horas.

Correo electrónico: vocacion@fundacionchamanga.org.uy

Facebook: /FundacionChamanga.