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Con recomendaciones específicas para las políticas públicas finalizó curso de formación en liderazgo para mujeres y empezó seminario sobre políticas de tierra, financiamiento y apoyo productivo

01/06/2018

Con la presencia del director de Desarrollo Rural, José Olascuaga, finalizó el curso de formación en liderazgo para mujeres rurales y comenzó el seminario de análisis y proposición de acciones con énfasis en el acceso de jóvenes y mujeres a las políticas públicas de tierra, financiamiento y apoyo productivo. Las actividades se han venido realizando esta semana en el Centro Agustín Ferreiro en Canelones y cuentan con una comprometida participación de jóvenes y mujeres rurales de todo el país.

El jueves sobre mediodía se realizó una mesa de cierre del curso de liderazgo y apertura del seminario sobre políticas de tierra, financiamiento y a poyo productivo en la que estuvieron presentes el director de Desarrollo Rural, José Olascuaga, la presidente del Instituto Nacional de Colonización, Jacqueline Gómez, la directora adjunta del Instituto Nacional de la Juventud, Jimena Torres, y Nohelia Millán, del Instituto Nacional de las Mujeres.

El director de Desarrollo Rural, José Olascuaga, comentó que ambas actividades surgen desde la Sección Nacional de la Reunión Especializada de la Agricultura Familiar (REAF) y pueden tomarse “como un ejemplo de lo que ha sido el cambio en la generación de políticas públicas a nivel de desarrollo rural en el Uruguay en los últimos 13 años”. También resaltó que son un ejemplo de actividad que se basa en “un ámbito de diálogo entre gobierno y organizaciones sociales”. Recordó que en la Sección Nacional de la REAF participan delegados de las Mesas de Desarrollo Rural, donde la participación de los actores sociales “es fundamental para la construcción de políticas públicas”. En cuanto a las políticas públicas, dijo que buscan cumplir con un objetivo estratégico de inclusión, disminuyendo o eliminando las inequidades. En este sentido, señaló que se trabaja con políticas diferenciadas, que apuntan a “tratar de forma diferente a quienes han tenido históricamente un trato diferente, como los productores familiares, los trabajadores rurales, las mujeres y los jóvenes del campo”. Según Olascuaga, estas actividades también reflejan “un ejemplo de articulación entre las instituciones del Estado”. Señaló que esta forma de trabajo “implica la posibilidad de romper la inercia, de cambiar, no sólo generando nuevas instituciones o nuevas leyes o normativas, sino también haciendo que cambien las viejas instituciones”. Enfatizó el hecho de que el seminario intente generar recomendaciones para ajustar políticas y normativas sobre la base de lo que ya existe: “eso nos parece que es muy sano y genera un ejercicio efectivo de ciudadanía por parte de los actores sociales”, concluyó.

 

Declaración y recomendaciones

El curso de formación en liderazgo para mujeres finalizó con la lectura, por parte de tres jóvenes, de una declaración que surgió del trabajo realizado durante toda la semana. Allí se hizo referencia a algunas dificultades que presentan las juventudes y recomendaciones para solucionarlas. La principal dificultad planteada fue respecto al acceso a la tierra por parte de los jóvenes y las mujeres rurales. Vieron que “en general se le da prioridad a familias constituidas o a jóvenes que tienen hijos” y por eso proponen, como posible solución, hacer llamados especiales para jóvenes mujeres rurales. Otra dificultad constatada fue en cuando al acceso a los medios de producción. Frente a ello proponen se faciliten créditos blandos específicos para jóvenes y mujeres rurales, que tomen como garantía la futura producción. También proponen mayor acceso a la asistencia técnica para facilitar el desarrollo y garantizar la producción de las mujeres y los jóvenes rurales. Por último punto, vinculado a la educación, proponen la realización de talleres de sexualidad y género, teniendo en cuenta que “en las sociedades rurales no hay mucha información ni difusión de ese tipo de temas”.

 

La voz de las mujeres y los jóvenes rurales participantes

La idea de realizar el seminario con énfasis en el acceso de jóvenes y mujeres a las políticas públicas de tierra, financiamiento y apoyo productivo surgió desde la Reunión Especializada de Agricultura Familiar. En este espacio se han construido tres diagnósticos en torno al acceso 

a la tierra, el financiamiento y la asistencia técnica por parte de jóvenes y mujeres rurales, estudios que han constatado las desigualdades que sufren estas poblaciones para el acceso y control de recursos productivos y asistencia técnica.

“Es fabuloso estar en un evento como este; yo puedo aportar lo que humildemente sé, pero también quiero aprender… por eso quería estar y estoy feliz”, dice Luján Marín, de Parador Tajes, miembro de la Red de Mujeres del Uruguay y de la Fomento Bella Vista. Luján es productora familiar y se dedica a la cría de gallinas y conejos. También planta papa, boniato y cebolla. Participa del grupo de Mujeres Rurales de Parador Tajes, que se llama “Mupata” al que recientemente se le aprobó un proyecto en el marco de la convocatoria “Somos Mujeres Rurales” en su segunda edición. Con este proyecto buscan acceder a 500 gallinas ponedoras, para cinco mujeres integrantes del proyecto. Cada una tendrá su gallinero con cien gallinas y los huevos se van a vender a una cooperativa de San Antonio.

Nicolás Roldán es apicultor de Salto, trabaja en la sala de extracción comunitaria de la Fomento Rural de Salto. Participa en la REAF a través del Grupo de Jóvenes referente de Comisión Nacional. “Siempre son buenas estas instancias para la formación individual y desde el punto de vista apícola la idea es aportar mi opinión en el rubro y que pueda incidir”, dice. A través de los jóvenes de Comisión Nacional, Nicolás participa en un proyecto de “Somos de Acá”, que busca realizar una gira por el país y dos reuniones (una en Salto y otra en Montevideo) para conocer otros grupos de jóvenes vinculados al agro. El grupo se encuentra trabajando en algunas propuestas vinculadas a Colonización y Microfinanzas. Buscan acceder a asistencia técnica para la elaboración de proyectos. “Me encanta el campo y si pudiera vivir en el campo no lo pensaría dos veces”, dice.

Julio María Blanc es de Paysandú, de la Colonia 19 de Abril. Tiene un establecimiento lechero desde hace más de 40 años y remite a Conaprole. Fue invitado a participar del seminario por la Mesa de Desarrollo Rural. Concurrió porque le interesa especialmente el tema del acceso a la tierra: “Vengo por el tema de los colonos nuevos que empiezan con tambo, porque veo que las rentas son muy caras para los predios chicos, y ninguna planta de Conaprole da matrícula a predios chicos”, explica. “Mi idea es que desde Colonización (…) al productor, cuando entra, le den dos años sin renta… que lo dejen armarse y después, a partir de los cuatro o cinco años, le cobren un recargo en la renta para que el Instituto pueda hacerse de ese dinero”, dice. Julio integra un proyecto ovino y accedió a una cachorra Maremma, gracias a los planes del MGAP. “Me encanta vivir en el campo”, dice.

 

Aportes con visión de juventud

Lucía Sosa, de Bella Vista, Paysandú, representa al grupo de jóvenes de Bella Vista e integra la Mesa de Desarrollo Rural de Paysandú. Del curso para mujeres líderes se enteró por la MDR y le encantó la idea de participar: “Como siempre me interesó el tema de los jóvenes rurales, me gustó mucho la posibilidad de venir. Se formó un lindo grupo y pudimos conocer perspectivas de diferentes lugares… Se trataron cantidad de temas relacionados al género, al trabajo, la participación de las mujeres en el medio rural, la educación”. “Siento que me aportó muchísimo porque pude conocer otras realidades. Hay lugares donde el sensación de opresión hacia la mujer rural está más arraigada… y este tipo de talleres está bueno para difundir, para que la información llegue a todos los lugares”, dice. Lucía, como el resto de las mujeres, participó de la declaración: “Nuestro objetivo, aparte de juntarnos e informarnos, era generar una declaración para que tenga difusión. Todas aportamos las principales dificultades, que desde nuestra visión de juventud, podemos ver en nuestras localidades”, indica.

Alicia Rodríguez es de Bañado de Rocha, departamento de Tacuarembó. Participa en un grupo de mujeres rurales con quienes se encuentra trabajando en un proyecto de compras públicas. Se presentaron a la segunda edición del Somos Mujeres Rurales; tienen un proyecto de horticultura al cual quieren agregar la parte avícola. Se enteró del curso para mujeres rurales a través de la Mesa de Desarrollo de alrededores de Tacuarembó. “Quería aprender mucho sobre género y liderazgo, para después volcarlo en la zona”, dice. Comenta que en Bañado de 

Rocha, un pueblo muy chiquito que queda a dos kilómetros de Tacuarembó hay pocos jóvenes. “Mi sueño sería vivir toda la vida en el campo”, dice.

Ángeles Machado es de Baltasar Brum, departamento de Artigas. Participa en el curso de liderazgo para mujeres en representación de la REAF, por el Grupo Temático de Juventud. Es maestra rural y está estudiando producción animal. Con un grupo de jóvenes de la zona, que se llama “Somos del campo”, tiene un proyecto aprobado en el llamado “Somos de Acá Ganadero Familiar”, vinculado a la producción ovina. Con este proyecto pudieron comprar las ovejas, los vientres para sacar cordero pesado. Del curso tenía muchas expectativas: “principalmente llevarnos el intercambio de experiencias con otras jóvenes rurales… que vienen de realidades diferentes”, expresó.

Giovana Lacerda tiene 20 años y vive en Tranqueras. Participa en un vivero donde se producen árboles nativos. El año pasado comenzaron a trabajar en horticultura y además hacen florales. Participó con un grupo en la primera edición del llamado “Somos Mujeres Rurales” y ahora participan con un proyecto en la segunda edición y se encuentran cerrando un proyecto vinculado a las compras públicas. Integran el grupo cuatro mujeres y un varón. “Espero poder llevar nuevas experiencias y brindar nuevas ideas para que podamos seguir avanzando y mejorar la comunidad de Tranqueras”, dijo.

Liliana es de Río Negro, del pueblo Greco, donde predomina la actividad forestal. Integra el grupo de jóvenes “Acción y cambio”, que tiene un proyecto aprobado en la cuarta edición de “Somos de Acá”. Consiste en hacer murales en distintas partes del pueblo para mejorar su aspecto. “El grupo es como para reunirnos los jóvenes, lo que pasa es que en nuestro pueblo no hay muchas actividades para hacer. Es difícil involucrar a los chicos”, contó. Del curso esperaba conocer la vida de otras personas y cómo trabajan en el campo.