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Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca Uruguay Digital

Productores familiares de Libertad se integran a la cadena productiva y están habilitados a venderle al Estado

05/10/2017

Seis productores de la Cooperativa Agraria Puntas de Sarandí (COOPUNSA) se presentaron al llamado “Más valor a la producción familiar”, que finaliza el próximo mes de diciembre, y gracias a los apoyos recibidos pudieron construir cámaras de frío, construyeron macrotúneles y adquirieron una cinta clasificadora. Ahora, la cooperativa, integrada por doce productores, es una de las organizaciones habilitadas a venderle al Estado en el marco de la ley de compras públicas a la agricultura familiar.

Su rubro principal de producción es la frutilla. Venden frutilla fresca para mercado, algunos miembros de la cooperativa tienen verdulería y la comercializan ellos mismos y un 20% va despalillada para industria. “Con el llamado ‘Más valor’ se vio la posibilidad de expandir y trabajar en la parte de logística y comercialización para darle valor agregado al producto”, dice la Ing. Agr. Érica Martínez, técnica privada que los acompañó durante este proyecto. “La idea fue ver en qué cosas se podía trabajar y se vio que uno de los requisitos de las industrias es que el productor pueda llevar la fruta con una baja temperatura, porque eso facilita el proceso de industrialización y disminuye las pérdidas, porque la frutilla se cosecha en la época de mayor temperatura”, agrega la técnica.

Con el apoyo del Ministerio, a través de este proyecto, tres productores pudieron construir cámaras de frío; dos productores construyeron macrotúneles, de aproximadamente 800 m2 cada productor; y otro de los productores adquirió una cinta clasificadora de frutillas. Además, se realizó un curso abierto, en la Escuela Agraria de Libertad, sobre cámara de frío, su funcionamiento, mejores alternativas y temperaturas ideales para conservar la fruta, que estuvo a cargo de una especialista de Facultad de Agronomía, en el que participaron productores de la cooperativa, técnicos, y docentes y alumnos de la Escuela Agraria. Otro de los talleres que queda por realizar en el marco del “Más Valor” es sobre el despalillado de la frutilla y otro destinado a incrementar los rendimientos productivos.

Según la técnica, los productores están muy conformes con las tareas realizadas y las mejoras obtenidas en base a la incorporación de tecnología en sus predios: “Sin dudas, contar con una cámara de frío en el propio predio es una gran ventaja y representa una disminución de las pérdidas, porque ellos cosechan la fruta y directamente la pueden poner a refrigerar; de lo contrario tenían que salir a alquilar alguna cámara…”. La cinta clasificadora permite hacer mucho más eficiente la clasificación y los macrotúneles permiten trabajar independientemente de las condiciones climáticas, porque los cultivos están protegidos.

Otro de los objetivos que se habían planteado era contar con una marca representativa de la cooperativa y por ello se está trabajando con una diseñadora, que será la encargada de diseñar el logo que la represente. Con ese logo se identificarán todos los productos a comercializar.

Además, como organización, COOPUNSA se registró en el Registro Nacional de Organizaciones Habilitadas (RENAOH) que lleva adelante la Dirección General de Desarrollo Rural del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (DGDR/MGAP) y ya está habilitada para vender sus productos al Estado en el marco de la ley de compras públicas a la agricultura familiar. Su intención es vender no sólo frutilla, sino también todas las verduras de la producción familiar.

 

“Peleándola día a día”

Gerardo Parodi es uno de los productores familiares integrantes de COOPUNSA. Vive en el kilómetro 45,800 de ruta 1, y produce frutilla en un predio de nueve hectáreas. Trabaja junto a uno de sus hijos e integra la cooperativa convencido de las fortalezas del asociativismo: “integrados, es la forma de trabajar mejor, en un rubro que sabemos hay que pelearla día a día; no está fácil, y por lo menos, en conjunto alguna cosita más se va logrando”, dice.

Con el “Más valor”, Gerardo concretó una cámara de fío para la conservación de la frutilla: “es una herramienta más; es necesaria, la necesitábamos”, comenta. Cuenta que la frutilla se trabaja en la mañana, se termina de envasar en la tarde y ya va para mercado. “La cámara nos da la posibilidad de aguantarla un día o dos en perfectas condiciones y nos da otro aire para trabajar”, agrega. Además de la industria, Gerardo vende al Mercado Modelo y algo en grandes superficies. En este momento trabaja con unas tres hectáreas y produce unos 30 mil kilos por hectárea.

Si bien como cooperativa no han realizado una primera venta al Estado, ya están habilitados para hacerlo y tienen muchas expectativas: “La idea es vender a hospitales, centros penitenciarios, para la colocación de fruta y verdura. Tendremos que coordinar y ver cómo se hacen las entregas. En la cooperativa esto cayó muy bien, porque nosotros tenemos problemas de colocación de la mercadería… En el mercado se complica la rentabilidad, los precios a veces no combinan con los gastos, entonces se complican los márgenes, y esto permite trabajar con un precio un poco más seguro, lo que nos daría más estabilidad”, expresa el productor.

 

“A veces para el productor es difícil llegar a la tecnología sin ayuda”

Washington Parodi es otro de los productores integrantes de COOPUNSA, también de la zona (Ruta 1, Km. 27, del paraje Buschental). Respecto a las mejoras obtenidas a través del proyecto presentado al “Más valor a la producción familiar”, destaca: “con la tecnología hemos avanzado un disparate; siempre se está aprendiendo y mejorando; todo lo que sea tecnología mejora la producción y a veces para el productor es difícil llegar a la tecnología sin una ayuda…”. En su caso, con el apoyo recibido pudo hacer macrotúneles para las frutillas que ya tenía plantadas. Recién ahora está comenzando con la cosecha: “le dio más precocidad a la fruta y además, como la frutilla está protegida de la lluvia, sale con mejor calidad y sanidad, además de que tengo mucho más comodidad para trabajar; pienso que con esto mejora la productividad también, eso se verá dentro de tres o cuatro meses”, explica.

Washington tiene un predio y arrienda algunas hectáreas, trabaja una hectárea con frutillas, que es su rubro principal, y en total utiliza unas cinco o seis hectáreas, también con otros cultivos. Tiene varias bocas de venta: algunos compradores que van hacia Colonia, Carmelo, Rosario y Valdense, que pasan por la ruta cuando vuelven del mercado, siempre le compran algo de frutilla; los excedentes los manda con comisionista al Mercado Modelo. Con el resto de los productores, vende la frutilla despalillada para la industria.

Prepararse para las ventas al Estado supondrá instancias de organización y planificación: “Esto nos va a cambiar. Si bien nosotros plantamos alguna otra cosita, el fuerte nuestro es la frutilla (…) estamos vendiendo boniato y zapallo para la industria, pero los precios que estaban pagando no eran rentables para nada… Ahora con esto tenemos mucha expectativa; nos va a llevar a organizaros y planificar los cultivos”. Piensan ofrecer todos los productos de la huerta: “Tenemos que organizarnos para plantar de todo y ver quién planta qué”, dice el productor. Organizarse supondrá mucho esfuerzo, pero es algo que se puede lograr: “Siempre que haya rentabilidad, se puede todo; el problema del productor la mayoría de las veces es la rentabilidad y la colocación segura; si el productor tiene colocación segura, el productor puede, tiene capacidad para producir. Las compras públicas van a asegurar la colocación: “es algo que uno tiene seguro, que sabe que se vende… Tener la colocación segura es importantísimo”, concluye el productor.